18.10.09

Cronopio, Cortázar y el diseño



Es muy difícil para mí hablar de Cortázar sin que se denote mi subjetividad. Es uno de mis escritores favoritos, sino es que mi favorito. Sus cuentos son fabulosos y su narrativa es increíblemente poco común. Julio Cortázar es un chingón, y no es necesario que yo lo diga.

¿Por qué escribir de Cortázar? Porque es uno de los escritores que veo esenciales para los diseñadores gráficos: Julio Cortázar rompe con la narrativa habitual, te reta como lector a involucrarte con su obra y apropiártela. Cuando terminas de leer un cuento de Cortázar, tienes la sensación de que algo se quedó incompleto, que algo no te dijo el autor. Lo tienes de deducir, casi por lógica, pero la lógica suele no funcionar con Cortázar.

Cortázar busca retar al lector, integrarlo en la escritura misma de la obra e, inclusive, le da las armas al lector para destrozar su obra, volverla a hacer. Este escritor busca la interactividad y, en cierta manera, crea hipertextos en sus narrativas.

Una maestra, hace no mucho, nos entregó unas copias de "Historias de Cronopios y Famas", diciéndonos que cuando no tuvieramos muchas ideas para diseñar algo, nos idéramos un respiro y leyéramos esos cuentos. Los cuentos son maravillosos, cortos y llenos de sentimiento mezclado con razón. Son cuentos que te retan a verte reflejados en ellos… al final te preguntas si eres un cronopio, un fama o una esperanza. Grácias, querida Claudia :)

Rayuela es, sin duda, mi libro favorito. Verme reflejado en el protagonista y empezar a entender su degradación se me hizo un sueño bastante real. Sin embargo, lo fascinante es la estructura de la obra, la maquinación tan sencilla, que se vuelve compleja a manos del lector: el libro se deconstruye y pierde su linearidad. Inclusive existe un capítulo donde existen narraciones paralelas, todo a través de una sola columna. El libro lo hace el lector.

Sin duda Cortázar escribe no para causar controversia, sino para hacer una reacción bastante personal. Cortázar es desenfadado del mundo y te presenta mundos pequeños, donde lo importante es la persona, el individuo, la mente, las relaciones. Me recuerda lo frustrante que es el trabajo del diseñador al pensar a tu audiencia como un grupo de personas bastante predecibles, como un ganado deprimente que no tiene otra que imitar al del lado. Cortázar cree que el ser humano es más que eso.

Como diseñadores podemos seguir su ejemplo claramente: arriesgar las estructuras, dejar de pensar al lector como alguien que nos admira desde una vitrina y empezar a acercarlo más, a tocarlo, sentirlo y entenderlo. Poder enrredarlo en significados y que luche para salir airoso en una confrontación de sus paradigmas con los que nosotros le presentamos. Podemos no dar todo por sentado y ser menos condescendientes. Podemos arriesgarnos… ser antidiseñadores, y conversar con nuestros lectores. Por eso me encanta el diseño editorial… No te regala todo de golpe, es más sutil que un cartel y tiene una estructura más melódica. Tienes tiempo de hacer las cosas, de desarrollar y construir con el lector. Por eso creo que leer te ayuda a ser mejor diseñador. Y si uno lee algo que tiene que construir, puede imaginarse la deconstrucción del diseño mismo, para por fin volverse una herramienta de comunicación.